Los tacos mojados
Sin duda alguna, algo que he aprendido en estos años viajando al exterior de mi país es que las escalas en viajes largos deben ser bien aprovechadas. El año pasado tuvimos la oportunidad de visitar México en una escala larga de 18 horas en tránsito a nuestro destino final Orlando. Esta se convertiría en la ocasión esperada con mi familia de al fin juntos conocer el DF y, aunque al apuro, visitar de manera relámpago algunos de los lugares ofrecía esta hermosa ciudad.
Tuve la suerte de contactarme con Jaime, taxista de la ciudad de México, sin duda esto de la tecnología ayuda muchísimo a contar con gente maravillosa, útil para guiarte en la aventura, pero sobre todo gente de corazón sano que no solo busca realizar bien su trabajo si no también mostrar lo que su país puede ofrecer a los desconocidos. Jaime como buen “Chilango‘“ se las conocía todas todas y en tiempo “record“ nos llevó a los lugares clave y conocidos de la ciudad.
Recorriendo la ciudad, conocimos el Zócalo de México, diría yo que después de la Basílica de Guadalupe y las pirámides de Teotihuacán, se convierte en un importante atractivo para los turistas que la visitan, ahí en ese lugar mientras caminábamos se nos presentaron los famoso tacos de canasta en un lugar muy tradicional de la zona llamados “Los Especiales“ son deliciosos, sin duda alguna picantes en su máxima expresión, demasiado para alguien que no tiene costumbre de comer jalapeños en salsa, pero exquisitos sin comparación.
Mi esposa tuvo la brillante idea de guardar en su bolso de mano lo que habíamos sobrado por que por su bajo costo y abundancia, pues habíamos saciado las ganas de probar semejante delicia. Llegamos al aeropuerto con destino a Orlando y en migración lo primero que se me paso por la mente es el lio que se iba a armar al pasar por el control migratorio. Ventajosamente, la agilidad de mi esposa y sobre todo su labia, no permitió que le confiscaran los tacos de canasta. pero el bochorno de mis hijos... fue enorme. los tacos de canasta pasaron de frontera a frontera en calidad de “mojados“.

